boletines de prensa 2005
La Secretaria Rice exhorta a optar por la libertad y la democracia durante el discurso en la American University de El Cairo TAL COMO FUE PREPARADO PARA SU LECTURA
20 de junio de 2005
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| La Secretaria Rice durante su discurso en el American University en Cairo, Egipto |
Gracias, doctor Mustafá, por esa amable presentación. Es para mí un honor estar aquí en esta grande y antigua ciudad de El Cairo.
Estados Unidos aprecia nuestra relación estratégica y nuestros vínculos económicos con Egipto, que se fortalecen cada vez más.
Y los presidentes norteamericanos, desde Ronald Reagan, se han beneficiado con la sabiduría y el consejo del presidente Mubarak, con quien hoy he tenido el placer de reunirme otra vez. Los pueblos de Norteamérica y Egipto siempre han deseado conocerse uno al otro y aprender uno de otro.
Aquí, en la American University de El Cairo, están encarnados los más altos ideales de nuestra asociación.
Este gran centro de estudios ha perdurado y prosperado, desde los días en que nuestra amistad era tormentosa, hasta hoy, cuando es fuerte.
A lo largo de su historia, Egipto ha liderado siempre esta región en sus momentos de decisión máxima.
A principios del siglo XIX, fue la dinastía reformista de Muhammad Alí la que distinguió a Egipto del imperio otomano y empezó a transformarlo en la primera nación moderna de la región.
A principios del siglo XX, fue el Partido Wafd, de visión de futuro, que surgió luego de la Primera Guerra Mundial y estableció a El Cairo como el corazón liberal del “Despertar Arabe”.
Y hace apenas tres décadas, fue Anwar Sadat el que mostró el camino hacia adelante para todo el Medio Oriente, al comenzar difíciles reformas económicas y hacer la paz con Israel.
En estos periodos de decisión histórica, el liderato de Egipto fue tan visionario como esencial para el progreso. En nuestra época, encaramos opciones igualmente trascendentales, opciones cuyo eco resonará durante las generaciones venideras.
En este momento de grandes decisiones, he venido a El Cairo no a hablar del pasado, sino a mirar hacia el futuro, un futuro que los egipcios pueden liderar y definir.
Damas y caballeros: en nuestro mundo de hoy, un número creciente de hombres y mujeres obtienen su libertad.
Y esa gente consigue el poder de elegir, crea gobiernos democráticos para proteger sus derechos naturales.
Todos nosotros debemos mirar hacia un futuro en el que cada gobierno respete la voluntad de sus ciudadanos, porque el ideal de la democracia es universal.
Durante 60 años, Estados Unidos ha buscado la estabilidad a costa de la democracia en el Medio Oriente, y no conseguimos ninguna de las dos.
Ahora tomamos un rumbo diferente. Apoyamos las aspiraciones democráticas de todos.
Como lo dijo el presidente Bush en el discurso que pronunció al asumir la presidencia por segunda vez, “Norteamérica no impondrá nuestro estilo de gobierno a quienes no lo desean. En cambio, nuestra meta es ayudar a otros a encontrar su propia voz, alcanzar su propia libertad y abrirse su propio camino”.
Sabemos que esos avances no se conseguirán fácilmente, ni todos a la vez.
Sabemos que las diferentes sociedades encontrarán formas de democracia que den resultado para ellas.
Nuestras metas son idealistas. Pero nuestras políticas deben ser prácticas. Y el progreso debe ser evidente.
Cuando hablamos de democracia, nos referimos a los gobiernos que protegen ciertos derechos fundamentales de todos sus ciudadanos; entre ellos, el derecho de expresarse libremente. El derecho de asociarse. El derecho de practicar la religión que se desee. La libertad para educar a sus hijos, niños y niñas. Y estar libres del llamado de la policía secreta en la puerta a medianoche.
Asegurar estos derechos es la esperanza de cada ciudadano, y la obligación de cada gobierno.
En mi propio país, el progreso de la democracia ha sido largo y difícil. Y, teniendo en cuenta nuestra historia, Estados Unidos no tiene ninguna razón para sentirse falsamente orgulloso, y todas las razones para sentirse humilde.
Norteamérica fue fundada por individuos que sabían que todos los seres humanos – y los gobiernos que crean – son inherentemente imperfectos. A fin de cuentas, Estados Unidos nació mitad libre y mitad esclavo. Y fue sólo durante los años que llevo vividos que mi gobierno le garantizó a todo su pueblo el derecho de votar.
A pesar de todo, los principios atesorados en nuestra Constitución les permiten a los ciudadanos de convicciones firmes llevarnos aún más cerca del ideal de la democracia.
Aquí en el Medio Oriente, el largo y esperanzador proceso del cambio democrático comienza a desenvolverse ahora.
Millones de personas reclaman libertad para sí mismas y democracia para sus países.
A esos hombres y mujeres valientes, les digo hoy: todas las naciones libres estarán junto a ustedes mientras ustedes aseguran los dones de su propia libertad.
Acabo de llegar de Jordania, donde me reuní con el rey y la reina, dos líderes que durante muchos años han adoptado la reforma.
Las reformas educativas de Jordania son un ejemplo para la región. Y el gobierno avanza hacia reformas políticas que descentralizarán el poder y les darán a los jordanos un interés mayor en su futuro.
En Irak, millones de ciudadanos se niegan a entregarle al terrorismo sus sueños de libertad y democracia.
Cuando Bagdad fue diseñada por primera vez, hace 1.200 años, se la concibió como la “Ciudad Circular”, una ciudad en la que ningún ciudadano estaría más cerca que ningún otro del centro de la justicia.
Hoy, luego de décadas de asesinato, tiranía e injusticia, los ciudadanos de Irak van alcanzando otra vez los ideales de la Ciudad Circular.
A pesar de los violentos ataques de hombres malvados, los iraquíes comunes y corrientes exhiben un gran valor personal y una resolución notable. Y a cada paso del camino, desde la recuperación de la soberanía a la celebración de elecciones, y ahora a la redacción de una constitución, el pueblo de Irak supera todas las expectativas.
El pueblo palestino también ha hablado. Y su gobierno libremente elegido trabaja para aprovechar la mejor oportunidad que ha habido en años de realizar su histórico sueño de llegar a ser un estado.
Lideres valerosos, tanto palestinos como israelíes, se han dedicado a la causa de la paz.
Y trabajan para crear una confianza compartida.
La Autoridad Palestina pronto asumirá el control de Gaza, un primer paso hacia la realización de la perspectiva de dos estados democráticos que viven uno junto a otro, en paz y seguridad.
Mientras los palestinos combaten contra el terrorismo, y los israelíes cumplen con sus responsabilidades de ayudar a crear las condiciones de un estado viable, el mundo entero – especialmente Egipto y Estados Unidos – continuará ofreciendo su pleno apoyo.
En el Líbano, los defensores de la democracia reclaman la independencia de los amos extranjeros.
Luego del asesinato de Rafiq Hariri, millares de ciudadanos libaneses reclamaron un cambio.
Y cuando el asesinato del periodista Samir Qaseer les recordó a todos hasta dónde llega la brutalidad y el terror, el pueblo libanés se mantuvo sin temor.
Observaron el duelo por su compatriota uniéndose en público con plumas y lápices en alto.
No es sólo el pueblo libanés el que desea liberarse del estado policial de Siria. El pueblo sirio mismo comparte esa aspiración.
Ciento setenta y nueve miembros de los círculos académicos y activistas de los derechos humanos reclaman de su gobierno que “deje que florezca la primavera de Damasco, y deje que sus flores broten”. Los líderes de Damasco deberían hacer suyo este llamado, y aprender a confiar en su pueblo.
El caso de Siria es especialmente grave, porque mientras sus vecinos se adhieren a la democracia o a otras reformas políticas, Siria acoge o apoya directamente a grupos comprometidos con la violencia, en el Líbano, en Israel, en Irak y en los territorios palestinos.
Es hora de que Siria haga una opción estratégica para unirse al progreso que hay en todo su entorno.
En Irán, el pueblo pierde la paciencia frente a un régimen opresor que le niega su libertad y sus derechos.
La apariencia de las elecciones no enmascara la crueldad organizada del régimen teocrático de Irán.
El pueblo de Irán es capaz de vivir en libertad. Desea la libertad. Y merece la libertad.
Ha llegado el momento de que los pocos, que no han sido elegidos, aflojen su control de las aspiraciones del orgulloso pueblo de Irán.
En Arabia Saudí, ciudadanos valientes exigen un gobierno responsible. Y con las recientes elecciones municipales se han dado algunos de los primeros pasos hacia la apertura.
Pero mucha gente paga todavía un precio injusto por ejercer sus derechos fundamentales.
En particular, tres individuos están actualmente en prisión por peticionar pacíficamente a su gobierno, y esto no debería ser un delito en ningún país.
Aquí en El Cairo, la decisión del presidente Mubarak de enmendar la constitución de su país y celebrar elecciones multipartidistas, es alentadora.
El presidente Mubarak ha abierto la puerta del cambio. Pero, ahora, el gobierno egipcio debe tener fe en su propio pueblo.
A todos nos interesa el futuro de las reformas en Egipto, cuando los pacíficos defensores de la democracia, hombres y mujeres, no están libres de la violencia. Debe llegar el día en que el imperio de la ley reemplace los decretos de emergencia, y en que la judicatura independiente reemplace a la justicia arbitraria.
El gobierno egipcio debe cumplir la promesa que le hizo a su pueblo, y al mundo entero, dándoles a sus ciudadanos libertad para elegir.
Las elecciones en Egipto, inclusive las elecciones parlamentarias, deben cumplir con normas objetivas que definen cada elección libre.
Los grupos de oposición deben estar en libertad de reunirse, y participar, y hablarles a los medios noticiosos.
La votación debe ocurrir sin violencia ni intimidación.
Y los observadores electorales internacionales deben disponer de acceso irrestricto para hacer su trabajo.
Aquellos que participan en elecciones, tanto partidarios como oponentes del gobierno, también tienen responsabilidades.
Deben aceptar el imperio de la ley, rechazar la violencia, respear las normas de las elecciones libres y aceptar pacíficamente los resultados.
En todo el Medio Oriene el temor a las opciones libres ya no puede justificar que se niegue la libertad. Es hora de abandonar las excusas que se hacen para evitar el trabajo serio de la democracia.
Hay algunos que dicen que la democracia es algo que se impone. De hecho, la verdad es todo lo contrario: la democracia nunca se impone. Es la tiranía la que se impone.
El pueblo elige la democracia libremente. Y la reforma exitosa es siempre algo que crece en el propio país.
Simplemente, miremos el mundo de hoy.
Por primera vez en la historia, más personas son ciudadanos de democracias que de ninguna otra forma de gobierno.
Eso es el resultado de la opción, no de la coerción.
Hay algunos que dicen que la democracia conduce al caos, al conflicto y al terrorismo.
De hecho, la verdad es todo lo contrario: la libertad y la democracia son las únicas ideas lo bastante poderosas como para superar el odio, la división y la violencia.
Para las gentes de varias razas y religiones, la naturaleza incluyente de la democracia puede despejar el temor a la diferencia que algunos consideran un permiso para matar.
Pero la gente de buena voluntad debe optar por aceptar el reto de escuchar, y debatir y cooperar uno con otro.
A los países vecinos que tienen historias turbulentas, la democracia puede ayudar a crear confianza y resolver con dignidad viejas disputas.
Pero los líderes con visión y carácter deben comprometerse ellos mismos con la tarea difícil que alimenta la esperanza de la paz.
Y para todos los ciudadanos que tengan motivo de quejas, la democracia puede ser un camino hacia la justicia perdurable.
Pero el sistema democrático no puede funcionar si ciertos grupos tienen un pie en el terreno de la política y un pie en el terreno del terrorismo.
Hay algunos que dicen que la democracia destruye las instituciones sociales y erosiona las normas morales. De hecho, la verdad es todo lo contrario: el éxito de la democracia depende del carácter en la vida pública y la virtud en la vida privada.
Para que la democracia prospere, los ciudadanos libres deben trabajar todos los días para fortalecer a sus familias, cuidar de sus vecinos y apoyar a sus comunidades.
Hay algunos que dicen que el progreso económico y social a largo plazo puede lograrse sin que haya mentes libres y mercados libres.
De hecho, el potencial y la creatividad humana sólo se liberan por completo cuando los gobiernos confían en sus pueblos e invierten en el futuro de sus pueblos.
La educación, para los hombres y para las mujeres, transforma sus sueños en realidad y les permite superar la pobreza.
Hay algunos que dicen que la democracia es sólo para hombres. De hecho, la verdad es todo lo contrario: una democracia a medias no es una democracia.
Como dijo una líder musulmana, “la sociedad es como un pájaro. Tiene dos alas. Y un pájaro no puede volar si un ala está rota”.
En todo el Medio Oriente, las mujeres nos inspiran a todos.
En Kuwait, las mujeres protestaron para conseguir su derecho de votar, llevando carteles que declaraban: “Las mujeres también somos kuwaitíes”. El mes pasado, la legislatura de Kuwait les dio su aprobación.
En Arabia Saudí, la promesa de la dignidad se despierta en algunas mujeres jóvenes. Durante la recientes elecciones municipales, vi a un padre ir a votar con su hija.
En lugar de depositar su voto él mismo, se lo dio a su hija, y ella lo colocó en la urna. Este pequeño acto de esperanza revela lo que un hombre sueña para su hija. Y él no está solo.
Damas y caballeros: hoy, en todo el Medio Oriente, millones de ciudadanos hacen oír sus aspiraciones de libertad y democracia.
Estos hombres y mujeres llevan más allá los límites, de maneras que muchos creían imposibles hace apenas un año.
Demuestran que todos los grandes logros morales comienzan con individuos que no aceptan que la realidad de hoy debe ser también la realidad de mañana.
Hubo una época, no hace mucho, en que la libertad estaba amenazada por la esclavitud.
La valía moral de mis antepasados, se creía, debía valorarse según la demanda del mercado, no según la dignidad del alma.
Esta práctica se sostenía mediante la violencia.
Pero el crimen de la esclavitud humana no pudo resistir el poder de la libertad humana.
Lo que parecía imposible en un cierto siglo, se convirtió en inevitable en el siguiente.
Hubo también una época, aún más reciente, en que la libertad estaba amenazada por el colonialismo.
Se creía que ciertos pueblos necesitaban amos extranjeros para regir sus países y dirigir sus vidas.
Como la esclavitud, esta ideología de injusticia se llevó a la práctica mediante la opresión.
Pero cuando el pueblo valiente exigió sus derechos, la verdad de que la libertad es el destino de todas las naciones, resonó en todo el mundo.
Lo que parecía imposible en cierta una década, se convirtió en inevitable en la siguiente.
Hoy, la libertad está amenazada por gobiernos no democráticos. Algunos creen qu este es un hecho permanente de la historia.
Pero, damas y caballeros, hay otros que saben más.
Today, liberty is threatened by undemocratic governments. Some believe this is a permanent fact of history.
A estos patriotas impacientes se los puede encontrar en Bagdad y en Beirut, en Riyad y en Ramalá, en Amán y en Teherán, y aquí mismo en El Cairo.
Juntos, definen una nueva norma de justicia para nuestra época, una n orma que es clara, poderosa e inspiradora: la libertad es la aspiración universal de todas las almas, y la democracia es el camino ideal para todas las naciones.
Se acerca el día en que la promesa de un mundo totalmente libre y democracia, que una vez se creyó que era imposible, también parecerá inevitable.
El pueblo de Egipto debe estar en la vanguardia de este gran viaje, así como ustedes han liderado esta región a través de los grandes viajes del pasado.
Un futuro esperanzador está al alcance de cada ciudadano egipcio, y de cada hombre y mujer del Medio Oriente. La opción les corresponde a ustedes. Pero ustedes no están solos. Todas las naciones libres son aliadas de ustedes.
Entonces, todos juntos, optemos por la libertad y la democracia, para nuestras naciones, para nuestros hijos y para nuestro futuro.