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Boletines de Prensa 2004

Estados Unidos, Panama y nuestra agenda compartida

11 de diciembre de 2004

Artículo de opinion por Linda E. Watt, publicado exclusivamente en La Prensa

Recientemente mucho se ha dicho públicamente y se ha escrito en estas páginas respecto a supuestos planes de Estados Unidos para “remilitarizar” la fuerza pública de Panamá. Como si fuera un examen de Rorschach, las visitas de funcionarios estadounidenses como el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld y el General Jack Gardner del Ejército Sur han llevado al surgimiento de extravagantes fantasías y teorías de conspiración.

Permítanme aclararlo: Estados Unidos no tiene interés alguno en “remilitarizar” la fuerza pública panameña.

Como cualquier gobierno del mundo, el gobierno de Panamá tiene la irrefutable responsabilidad de proveer seguridad a los panameños y asegurar la integridad de las fronteras panameñas y el control soberano de su territorio. Solamente el gobierno de Panamá puede decidir la forma en que va a completar esta vital labor.

Decisiones sobre el orden público están enteramente en las manos del pueblo panameño y los líderes electos de Panamá.

Desde la partida de las últimas fuerzas militares estadounidenses en Panamá y especialmente durante los dos últimos años, Estados Unidos y Panamá han desarrollado lo que yo llamaría una relación de seguridad “normal”, similar a nuestra relación con otros países de la región. Esta relación responde a una dedicación ya madura de nuestros intereses mutuos. Claro que esta relación es definida por nuestro interés compartido en la seguridad del Canal y preocupaciones específicas regionales respecto a narcóticos, lavado de dinero y terrorismo.

Aquellos que elevan el espectro de un militarismo incipiente sencillamente no están viendo de cerca el tipo de asistencia que proveemos. El próximo año, en febrero, iniciaremos una serie de proyectos de asistencia humanitaria “Nuevos Horizontes” en conjunto con SINAPROC, y los ministerios de Salud y Educación, para utilizar fuerzas de reservas militares estadounidenses para apoyar a escuelas y centros de salud en la península de Azuero. Este tipo de asistencia es de beneficio mutuo -- la provisión de oportunidades de capacitación para las fuerzas estadounidenses y un verdadero apoyo a los necesitados. Los contrapartes panameños aprenderán de sus socios estadounidenses nuevas técnicas y formas de abordar el apoyo humanitario.

Estados Unidos sí provee capacitación a los miembros de la fuerza pública panameña. Proveemos capacitación policía-a-policía en áreas tales como técnicas de investigación y capacitación a policías comunitarios. Los militares estadounidenses proveen capacitación en áreas tales como logística, comunicaciones en áreas de difícil acceso, administración, derechos humanos, operativos en ríos y asistencia humanitaria. Mucho de nuestro apoyo y capacitación está en realidad dirigido a la organización de defensa civil SINAPROC. Ya que Panamá no tiene militares, la fuerza pública de Panamá debe cubrir roles que en mi país son responsabilidad de los militares. Sin embargo, la policía civil en Estados Unidos no cuenta con el conocimiento “experto” para proveer asistencia a instituciones como la Policía Nacional que lleva a cabo labores de patrullaje en Darién, el Servicio Marítimo Nacional y el Servicio Aéreo Nacional, entre otros, y únicamente el Departamento de Defensa puede proveer asistencia técnica significativa a estas instituciones panameñas civiles.

Estados Unidos es un buen amigo y socio confiable de Panamá. Cada año invertimos cerca de $40 millones en asistencia de desarrollo comunitario, proyectos agrícolas, apoyo a la democracia, becas y, en efecto, asistencia a la fuerza pública panameña. Todo lo que hacemos responde directamente a las solicitudes e intereses del gobierno y del pueblo panameño. Vemos nuestra relación como una sociedad en la que cada parte se beneficia de nuestra cooperación.

El debate interno sobre los papeles y funciones de la fuerza pública de Panamá es valioso y es una manifestación saludable del discurso democrático. Con excepción de nuestro firme apoyo de las prácticas y principios democráticos, Estados Unidos no es protagonista de esta historia y creo que va en detrimento del pueblo panameño representar a Estados Unidos como si fuese el “cuco” en lo que es esencialmente un asunto panameño.

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